sábado, 16 de mayo de 2009

(The Black Dahlia Murder)


"La Dalia Negra era una figura envidiable. La sensual presencia de la víctima, la sordidez de sus relaciones, el color de sus bragas, la grisura de su realidad y el sadismo de su ejecución provocaron una fascinación que aún persiste".Rafael Aviña


Elizabeth "Beth" Short nació en Massachussets el 29 de julio de 1924. Cuando era niña, su madre desapareció. La relación de Elizabeth con su padre fue siempre tirante.

Elizabeth Short cuando niña


Estuvo comprometida en dos ocasiones con militares, los cuales murieron trágicamente. Todo ello la deprimió.

Matt Gordon, uno de los malogrados prometidos de Elizabeth Short


A los diecinueve años se marchó de su casa y se dirigió, haciendo autostop, a Santa Bárbara (California). La policía la arrestó cuando se encontraba alcoholizada en un bar, en compañía de varios marineros, y la regresó a casa de su padre.

El arresto de Elizabeth Short



Pero Beth Short estaba decidida a irse de nuevo, esta vez con rumbo a Hollywood, para convertirse en una estrella.

Su maduración fue muy rápida; Elizabeth era una mujer muy hermosa. Blanquísima, tenía un cuerpo escultural, unos enormes ojos verdes y un cabello ensortijado de color azabache.


Su cabello, así como su costumbre de usar siempre vestidos negros y provocativa ropa interior oscura, le valieron el sobrenombre con el cual pasaría a la historia: la Dalia Negra (The Black Dahlia), haciéndose eco de una película famosa por entonces, La Dalia Azul. Y, sin saberlo, su muerte la convertiría en un apasionante personaje en los anales del crimen.


Su llegada a la Meca del Cine no fue como ella esperaba. Incapaz de conseguir algún papel, terminó relacionándose con varios personajes sórdidos. Encontró en el alcohol un refugio y pronto comenzó a prostituirse.



Se reunía además con varias lesbianas, ya que era bisexual. Así la conoció Robert "Red" Manley, un joven pelirrojo recién casado que se convirtió en su confidente, amigo y amante.

Robert "Red" Manley y su esposa Harriet



Fue Manley quien la llevó de Pacific Beach a Los Ángeles la noche del 8 de enero de 1947. La Dalia Negra se dedicó a recorrer algunos bares angelinos.

"Red" Manley y la Dalia Negra



Fue vista con vida por última vez la madrugada del 9 de enero en el Hotel Biltmore, donde estaba hospedada. Al salir, dijo que "iba a conocer a un caballero". Se fue del hotel para nunca regresar.


Sus últimos días de vida constituyen un misterio reconstruido fragmentariamente. El asesino la capturó, la llevó a algún lugar apartado y allí comenzó a torturarla. Primero la amordazó y desnudó completamente; luego la amarró de las muñecas y los tobillos con una cuerda, y la colgó de cabeza, suspendida del techo.


Así colgada, la golpeó a puñetazos en repetidas ocasiones en todo el cuerpo. Después le quitó la mordaza y procedió a cortarle con un cuchillo los músculos risorios del rostro, para mantenerla sonriendo grotescamente mientras duraba el brutal martirio.


El asesino se dedicó entonces a aplicarle cigarrillos encendidos en los pechos, tras lo cual seccionó un pezón. Le hizo además incisiones con una navaja en varias partes del cuerpo. Con el mismo instrumento, grabó en uno de sus muslos las letras mayúsculas "BD", iniciales de "Black Dahlia".

Le arrancó pedazos del muslo y se los introdujo en el ano y la vagina. El examen de su estómago indicaba que la obligó a comer excremento. Finalmente, la partió en dos a nivel de la cintura. Su tormento duró varios días y todo el tiempo estuvo consciente.

Su cadáver fue hallado el 15 de enero en el distrito de Crenshaw, al lado de la carretera, por un niño y su madre.



Betty Bersinger, descubridora del cuerpo


Mucha gente había visto el cuerpo pero, dado su estado, supusieron que se trataba de un maniquí. Impactaba la macabra sonrisa dibujada a cuchillo de oreja a oreja, así como la colocación del cuerpo, con los brazos doblados y señalando hacia arriba. El escándalo fue mayúsculo; la saña con que aquella chica de veintidós años había sido atormentada y asesinada era un reflejo de la sociedad estadounidense de posguerra.

El hallazgo del cadáver








Los periódicos se hicieron eco y durante semanas llenaron sus planas con nuevas informaciones del caso.
La prensa se hizo eco del caso



El primer arrestado fue Robert "Red" Manley, su amigo y amante, quien el 21 de enero sorteó el detector de mentiras y sólo admitió haber pasado la noche con ella.

El arresto e interrogatorio de Robert Manley



Mientras era interrogado, una voz suave, de sexo indeterminado, llamó a la redacción del periódico Los Angeles Examiner y dio algunos detalles del crimen, que sólo el asesino podía saber. Prometió enviar algunas pruebas para comprobar su identidad.

Mapa del crimen


El 23 de enero, se encontraron el bolso y los zapatos negros de la joven. El 24, un sobre con letras recortadas de distintos periódicos llegó a la redacción del Examiner con las pruebas prometidas: el acta de nacimiento de Elizabeth Short, su tarjeta de seguridad social, una identificación, varias fotografías personales, y notas recortadas de un periódico sobre la muerte del Mayor Gordon, uno de sus prometidos.
El entierro de la Dalia Negra


También se incluía una agenda de direcciones con una hoja arrancada; la policía especuló que en esa hoja debía estar el nombre del asesino, a quien probablemente la Dalia Negra conocía muy bien.

El sobre misterioso



Llegaron dos cartas más: una donde daba más detalles del crimen y firmaba como "El Vengador de la Dalia Negra", y otra donde decía: "el asesinato de la Dalia Negra está justificado". Fue la última comunicación.

Las cartas del asesino



A partir de ese momento, la policía empezó a recibir llamadas: más de cincuenta personas diferentes, entre borrachos y dementes, confesaron ser los asesinos de la Dalia Negra. Eso seguiría por muchos años; incluso gente que aún no nacía cuando el crimen se cometió, declararía décadas después su autoría.

Falsas confesiones (click en la imagen para ampliar)



Entre las falsas confesiones estaban la del cabo Joseph Dumais, un soldado veterano que golpeaba a las mujeres cuando bebía y que terminó internado en un manicomio por su obsesión con el caso.


El cabo Joseph Dumais


Otra fue la de Daniel S. Vorhees, un mesero que llamó a la policía diciendo "Yo la maté", y a quien poco después le fue diagnosticado un trastorno psiquiátrico.

La madre y la hermana de Elizabeth Short



También John N. Andry, un médico experto en seccionar cuerpos que primero insistió en ser el asesino y luego se echó para atrás. Y una mujer que llamó a la policía para decirles: "Elizabeth Short me quitó a mi hombre, así que la maté y la corté a la mitad", y que poco después, admitió haber inventado la historia para darse notoriedad.

La correspondencia



Una amiga de la víctima incluso señaló a Orson Welles, el célebre cineasta, como posible asesino. Había violado a varias chicas que trabajaron para él o aspiraban a hacerlo, eran legendarios sus arrebatos de violencia, y padecía personalidad difásica: canalizaba la frustración creativa en agresión. Los decorados de su película La dama de Shanghai, anterior al crimen, presentan similitudes espeluznantes con el cadáver de la Dalia Negra: figuras femeninas mutiladas del mismo modo, ligaduras, un maniquí al que habían desgarrado la boca de oreja a oreja...


La Dama de Shanghai, de Orson Welles


La policía siguió varias líneas de investigación, de las cuáles ninguna prosperó. Con el tiempo, el mito creció. Los rumores decían muchas cosas: que era amiga de Marilyn Monroe; que tuvo un romance con George Knowlton, el padre de la escritora Janice Knowlton, quien escribiría, décadas después, el libro Mi papá fue el asesino de la Dalia Negra.


La reacción pública


Una de las tesis más difundidas señalaba que el asesino era una mujer, quizás alguna ex amante o una esposa celosa. Sin embargo, el caso nunca fue resuelto.

El toque femenino (click en la imagen para ampliar)



Ante esta situación, los mandos policiales optaron por crear un estado de opinión desfavorable para la víctima. Su vida, tanto la social como la íntima, fue aireada sin ningún tipo de ética. Se habló hasta la saciedad de su promiscuidad sexual, de su alcoholismo y de su tendencia casi patológica a mentir.

Ilustración de Rocko



A finales del siglo XX, un policía de Los Ángeles acusó a su padre, el médico George Hodel, de ser el asesino de Beth Short. Se basaba en el hallazgo de un álbum de su padre, que contenía fotografías que mostraban a Short desnuda; en la experiencia médica de Hodel, quien sabía perfectamente cómo dividir un cuerpo a la mitad; y en la fascinación de Hodel por el surrealismo y la fotografía. Hodel era amigo del artista Man Ray, y el cadáver de la Dalia Negra guardaba similitudes con la obra “El Minotauro”. Para el hijo de Hodel, su padre había convertido el asesinato en una retorcida expresión artística. Décadas después, el novelista James Elroy escribiría una notable obra sobre el caso, Brian de Palma adaptaría el crimen para rodar una película deficiente y el rockero Marilyn Manson pintaría un par de retratos de Beth Short.

Las pinturas de Marilyn Manson



Igual que Jack el Destripador, el "Vengador de la Dalia Negra" se convertiría en un ominoso fantasma siempre acechante en el imaginario criminalístico.

La tumba de la Dalia Negra


Placa conmemorativa sobre la muerte de Elizabeth Short


FILMOGRAFIA
BIBLIOGRAFIA

este es uno de mis casos favoritos sin resolver;**

sábado, 14 de marzo de 2009

Mry Bell (La niña asesina)



“Todo lo que importa es mentir bien”.

-Mary Bell



Mary Flora Bell nació el 26 de mayo de 1957 en Newcastle, Inglaterra. Fue una niña maltratada desde su salida del vientre materno. Al nacer, Betty, su madre la alejo de sí con asco y repudio gritando: “alejen esa cosa de mí”; Betty tenía apenas dieciséis años. Nunca se supo quién fue el padre biológico de Mary; su padrastro era Billy Bell, un ladrón que insistía en que sus hijos lo llamaran “tío” para poder cobrar las pensiones del gobierno. La madre de Mary intentó matar a su hija varias veces, fingiendo que la niña sufría “accidentes”. Después se convirtió en prostituta y gustaba de utilizar a Mary para satisfacer los deseos de sus clientes.


Mary era una niña muy hermosa; parecía una muñeca, aunque siempre hubo algo andrógino en sus facciones. Desde los cinco años su madre la hacía participar en juegos sexuales con otros niños y a los ocho años la vendió a un cliente para que la desflorara. Luego la usaba para ofrecerla a clientes pedófilos. Mary declararía a la policía que su madre la sujetaba, desnuda, mientras los hombres que pagaban por ella le introducían el pene en la boca, hasta eyacular. Según su testimonio, siempre terminaba vomitando el semen. Así creció Mary, en medio de una familia enferma y disfuncional.



Durante ese tiempo, gozaba maltratando y torturando animales, como perros y gatos. El 25 de mayo de 1968, un día antes del cumpleaños número 11 de Mary, ocurrió una tragedia. Martin Brown, un pequeño niño que era vecino de las Bell, murió. Aunque la prensa dijo que se había caído mientras jugaba, lo cierto era que Martín había muerto estrangulado y que tenía varios golpes y una contusión sangrante en la cabeza.


Martin Brown




La autora había sido la niña. Mary lo había empujado y como todavía estaba consciente, decidió estrangularlo.

El hallazgo del cadáver




Después del asesinato, Mary y su amiga Norma irrumpieron en una guardería en Scotswood, destrozando el lugar y dejando una nota responsabilizándose del asesinato de Martin Brown. La Policía de Newcastle desestimó este incidente diciendo que era sólo una broma.


Notas dejadas por Mary y Norma









El 31 de julio, un niño de tres años llamado Brian Howe desapareció. Al ver pasar a Pat, la hermana de diez años del chico, Mary le preguntó: “¿Estas buscando a Brian?” Ella respondió: “Sí, ya debería estar en casa”. Poco después, el niño fue hallado muerto y mutilado cerca de una construcción. Tenía una letra “M” dibujada en el abdomen con cortes de navaja. Con unas tijeras habían cortado mechones de su cabello y habían cercenado sus genitales. A juzgar por los cortes parecía que se trataba de un juego ritual, por lo que la policía pensó inmediatamente en un niño o un adolescente.


Brian Howe


La familia de Brian dijo que sospechaban de Mary Bell y su mejor amiga, Norma, pues las dos niñas los habían estado acosando preguntándoles si extrañaban a Brian, si lo querían, incluso en tono de burla. La policía arrestó a las niñas en agosto. Tras interrogarlas, supieron que Mary Bell había matado a Brian. Lo había estrangulado, lo había herido con unas tijeras para pasto y después le había impreso su marca. Primero dibujó una letra “N” (la inicial de Norma), pero después corrigió y la transformó en “M”.



Arrestada también, el relato de su amiga Norma concluyó que Mary había actuado sola y que después de matar al niño había llamado a Norma para mostrarle su obra. Norma fue absuelta de todos los cargos.



Mary declaraba haber disfrutado ambos asesinatos. Esto se mostró también cuando la policía encontró sus diarios, donde describía todo con lujo de detalles.

Una página de los diarios.

Tras ser examinada por los psiquiatras, fue declarada psicópata, encerrada en prisión y condenada en diciembre de 1968 por el cargo de asesinato en segundo grado. Los periódicos la bautizaron como “La Niña Asesina"


Desde el momento en que fue convicta, Mary fue el centro de atención de la prensa británica y de la revista alemana Stern. Su madre sigiuió explotándola: vendió en varias oportunidades historias acerca de ella y dio muchas entrevistas a la prensa sobre Mary, escribiendo relatos y diciendo que eran de la autoría de la niña.
Los jueces


Mary obtuvo otra vez los titulares cuando en septiembre de 1979 escapó brevemente de la custodia de la prisión.

Mary Bell tras ser reaprehendida


Mary Bell salió en libertad en 1980, doce años después de su condena, a los 23 años. Una vez
fuera de la cárcel, se le dio una nueva identidad. Conoció a un joven que la dejó embarazada. Abortó a su primer hijo.
Mary en su nuevo hogar




Mary se convirtió en madre en 1984. Lo insólito fue que de infanticida, se transformó en una madre cariñosa y llena de atenciones hacia su bebe. Tiempo después, conoció a otro hombre con el que se casó y formó un hogar.




Sin embargo, y pese a la rehabilitación y nueva identidad de Mary Bell, la sociedad no olvidó su atroz historia y los periódicos siempre descubrían donde estaba. Nadie quería a Mary Bell cerca. Pasó su vida huyendo y escondiéndose, fingiendo ser otra persona hasta que alguien la identificaba y tenía que volver a marcharse. El estigma de sus crímenes la perseguiría siempre.

Mary Bell adulta, a los 35 años



El 21 de mayo de 2003, Mary Bell obtuvo la victoria en la Corte, para mantener su anonimato y el de su hija por el resto de sus vidas. Pero los investigadores privados, contratados por la familia de Martin Brown, siguieron rastreándola. Tuvo que vivir escondida con el temor de que, a donde fuera, alguien podría identificar en ella a la “Niña Asesina”.



Sharon, la hermana de Martin Brown


BIBLIOGRAFÍA: